Un equipo lucha contra el fraude de la importación de miel china.

 

La miel es el que se conoce hoy en día como un súper alimento. Tiene propiedades antibiòcas, ayuda a prevenir alergias, suaviza el cuello cuando lo tenemos irritado, nos ayuda a dormir como un tronco, nos da energía e incluso se recomienda en caso de haber bebido alcohol en exceso. Es además, un alimento que se consume desde tiempos prehistóricos y su producción y consumo se extiende por casi todo el planeta, puesto que excepto en la Antártida, las abejas viven en todos los hábitats donde hay plantas y flores.

Se calcula que cada norteamericano consume algo más de medio kilo de miel el año. El 70% se importa. En el 2001 el Departamento de Comercio triplicó el valor de las tasas de la miel china, después de que los productores de los Estados Unidos se quejaran que los chinos estaban inundando el mercado con su miel. Inmediatamente bajaron las importaciones procedentes de este país, pero, sospechosamente, aumentaron las procedentes otros países del Sur este Asiático.

Por ejemplo, y según declaraciones de la asociación de productores de miel de los Estados Unidos en  The New York Times, los apicultores malásios sólo tienen capacidad para producir poco más de 20.000 kilos de miel el año y, llegaban al mercado de los Estados Unidos más de 1.600.000 kilos desde Malasialo que pasaba es fácil de imaginar. La China enviaba desde puertos como Shanghai o Pusan (Corea del Sur) toneladas de miel a otros países, etiquetada como procedente de estos países, para ser exportada en los EE.UU. y evitar los costosos aranceles. Es el que se conoce como transshipping. De hecho, a veces no era ni miel de verdad, sino un sucedáneo hecho con edulcorantes de maíz y arroz,  para evadir, al fraude aduanero se añadía el fraude alimentario.

 

 

 

mel_xinaUn apicultor inspecciona un panal de abejas a la provincia de Qinghai. La China produce unas 200.000 toneladas de miel el año.
 

 

En el 2003, las autoridades chinas habían alertado su propia población sobre este engaño precisamente, a mezclar la miel con jarabe de arroz rico en fructosa y a disfrazar miel auténtica como miel mezclada con melaza, que paga la mitad de impuestos al llegar a las aduanas. A simple vista los importadores también empezaron a jugar sus cartas y en el 2006 empezaron. Incluso cuando se prueba, es imposible de saber si es o no miel de verdad.

Con el que no contaban los apicultores chinos ni los importadores de los Estados Unidos era con el súper laboratorio del Customs and Border Protection (CBP), en Savannah, capital del estado de Georgia. Una vez aparecida la sospecha, los químicos del laboratorio empezaron a analizar con el espectrómetro de masas miles de muestras procedentes de muchos puertos del sureste asiático y en el 2008 ya pudieron demostrar, con una precisión del 90%, que la miel que llegaba de las Filipinas, Tailandia y Rusia había sido producida en la China, cosa que permitió a las autoridades federales imputar tres grandes importadores de los Estados Unidos por haber comprado miel china de forma fraudulenta y haber evitado el pago de 180 millones de dólares en tasas aduaneras.

A partir de aquí, empieza un entretenido juego del gato y la rata entre la tecnología de los analistas del CBP y la astucia y los conocimientos milenarios de los apicultores chinos. Si el CBP detectaba que la miel china contendía trazas de cloramfenicol, un antibiótico, los chinos dejaban de utilizarlo inmediatamente. Si la miel se cortaba con jarabes y melazas, en el CBP desarrollaban técnicas capaces de detectar altos contenidos de polen, señal inequívoca que la muestra analizada era miel legítima.

 

 

El 2008 ya se podía precisar al 90% el país de procedencia de la miel que llegaba a las aduanas de los EEUU.

 

DCF 1.0

En el 2012, los responsables del CBP decidieron ir a los países de origen y tomar muestras de las tierras donde se producía la miel, analizarlas e incluir los resultados en una base de datos. Los análisis químicos más sofisticadas pueden tener sus límites, pero de momento, los detectives de la miel no desisten en su afán.

 

Los detectives de la miel.
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